Muchos conflictos no nacen por lo que se dice, sino por cómo y desde dónde se comunica.
Hay tres patrones de comunicación que se repiten y que no funcionan.
Callar para evitar conflictos: el inicio del desgaste emocional
Callas para no discutir.
Para no molestar.
Para no perder a nadie.
Pero lo que haces es acumular. Y lo que se acumula, explota o se pudre por dentro.
Explotar después de aguantar: cuando la rabia toma el control
Después de tanto callar, llega el límite:
- gritos
- reproches
- palabras que duelen
Te desahogas… y luego llega la culpa.
Y el ciclo vuelve a empezar.
Exigir desde el enfado: por qué no genera cambios reales
Aquí ya no pides, exiges. Desde el cansancio y la rabia.
El otro se defiende. La relación se tensa más.
La alternativa: comunicarte sin callarte ni atacar
El problema no es que no sepas comunicarte. Es que nadie te enseñó a hacerlo sin perderte.
La salida es aprender a comunicar:
- desde lo que sientes
- desde lo que necesitas
- desde límites claros
No es que no sepas comunicarte. Es que llevas años sobreviviendo.
Aprender a comunicarte no es un lujo. Es una necesidad si no quieres seguir viviendo en guerra.